
La censura en democracia PEDRO SERRANO MARTÍNEZ. 01.11.2009. VALLADOLID
Vivir en un régimen democrático no significa tener garantizado el completo y correcto ejercicio de la libertad de expresión. En un sistema democrático, lamentablemente, también existe la censura, aunque ésta se ejerza de una forma más sutil y solapada que en los regímenes totalitarios. La censura, en un régimen democrático, suele llevarse a cabo, principalmente, informando de forma interesada y silenciando hechos y voces críticas que puedan estorbar, molestar o perjudicar los intereses económicos o políticos de entidades o personas.
Pero siendo condenable la censura en cualquiera de sus formas, la que me parece más peligrosa y aborrecible es la autocensura interesada, que viene a ser algo así como lo que, ahora, algunos denominan "ser políticamente correcto". La autocensura interesada es la renuncia voluntaria a la denuncia y a la crítica, para entregarse servilmente a las órdenes y deseos de quien paga generosamente la obediencia y sumisión.
Es posible que, debido a una gran maraña de intereses que a todos nos afectan y envuelven, estemos creando una sociedad materialista, sin sentido crítico y conformista, a la que ya no le interesa la búsqueda de la verdad. Es posible que, por acción u omisión, estemos creando un mundo de personas sin dignidad, entregadas a la servidumbre voluntaria; que seguramente sea una de las formas más despreciables de esclavitud.
FUENTE
Vivir en un régimen democrático no significa tener garantizado el completo y correcto ejercicio de la libertad de expresión. En un sistema democrático, lamentablemente, también existe la censura, aunque ésta se ejerza de una forma más sutil y solapada que en los regímenes totalitarios. La censura, en un régimen democrático, suele llevarse a cabo, principalmente, informando de forma interesada y silenciando hechos y voces críticas que puedan estorbar, molestar o perjudicar los intereses económicos o políticos de entidades o personas.
Pero siendo condenable la censura en cualquiera de sus formas, la que me parece más peligrosa y aborrecible es la autocensura interesada, que viene a ser algo así como lo que, ahora, algunos denominan "ser políticamente correcto". La autocensura interesada es la renuncia voluntaria a la denuncia y a la crítica, para entregarse servilmente a las órdenes y deseos de quien paga generosamente la obediencia y sumisión.
Es posible que, debido a una gran maraña de intereses que a todos nos afectan y envuelven, estemos creando una sociedad materialista, sin sentido crítico y conformista, a la que ya no le interesa la búsqueda de la verdad. Es posible que, por acción u omisión, estemos creando un mundo de personas sin dignidad, entregadas a la servidumbre voluntaria; que seguramente sea una de las formas más despreciables de esclavitud.
FUENTE


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada